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15/02/2012

Entrevista con Raúlo Cáceres

El dibujante cordobés de la colección Avatar nos acerca a su mundo.

Crossed
  • Raúlo Cáceres, dibujante cordobés, nos cuenta cómo ha sido su incursión en el mercado americano. Con apenas dos meses de diferencia, Ediciones Glénat publica dos obras del genial dibujante guionizadas por dos maestros del género: David Lapham y Warren Ellis. Nos referimos al plato fuerte de la temporada: Crossed 3. Psicópata , que sale a finales de febrero, y El Capitán Swing , que aparecerá a finales de marzo.

  • ¿Cómo empezaste a trabajar para Estados Unidos?

    El culpable fue Juanjo RYP, ese gran maestro del cómic y magnífica persona. Él ya había volado, profesionalmente hablando, a los EEUU hacía tiempo, pero yo por entonces, en el 2007, aún seguía haciendo cómic para adultos en la revista Eroscomix. La verdad es que llevaba desde 1998 trabajando en este género porque me siento muy a gusto en él, y llegué a realizar varias series, que luego fueron reeditadas en otros formatos en España y EEUU, pero en ese momento me apetecía probar otras cosas y además suponía una mejora económica. Todos sabemos que en España es difícil comer del cómic.
    Juanjo RYP, como os contaba, llevaba tiempo currando con Avatarpress y tuvo la amabilidad de hacer de Celestino y ponerme en contacto con el editor. Tras mandarle algunos de mis cómics de muestra y una prueba de Lady Death , me ficharon. Mi primer encargo fue un comicbook de la guerrera Belladonna, de Brian Pulido. Desde entonces, continúo trabajando para Avatarpress.

  • Crossed

    ¿Qué sentiste cuando te informaron de que tus guionistas serían ni más ni menos que David Lapham y Warren Ellis?

    Uno se siente privilegiado trabajando con estos escritores. Son la caña. Precisamente ése es unos de los valores de la editorial, que tiene a grandes guionistas entre sus filas. Estos escritores ya cuentan con una legión de fans lo que hace muy vendible el producto. Yo he aprendido mucho con ellos y sigo aprendiendo con cada proyecto. ¿Qué te puedo decir? Trabajar con los mejores es un gustazo.

  • ¿Cómo es el trabajo con cada uno de ellos?

    Sobre todo, un ejercicio de humildad y me explico. Al principio tuve una etapa de reajuste, ya que hasta entonces sólo había dibujado mis propios guiones. Pero una vez que tomé conciencia de que se trataba de hacer proyectos en equipo, cambié el chip y pasé de plasmar mis propias ideas y hacer lo que me apetecía, a trabajar por encargo haciendo de las ideas de un guionista un producto que a la vez llevara mi sello, o dicho de otra forma, pasé de autor, a freelance de la industria, aunque teniendo en cuenta que Avatarpress es una editorial independiente, estos límites se vuelven difusos ya que sus publicaciones son poco convencionales y los guionistas suelen hacer lo que les sale de las narices, lo que se agradece a nivel creativo. En España yo había satisfecho de sobra mi ego haciendo mis propios cómics; ahora tocaba intentar currar dentro de un equipo profesional.
    Por otro lado, con cada guionista se funciona de una manera. Pulido era muy detallista describiendo las escenas. Ellis es más escueto y cinematográfico, y te entrega las páginas del guión con cuenta gotas. Lapham maneja magistralmente los flashbacks. En 2001 Maniacs , una precuela para cómic de la película homónima, realicé los dibujos partiendo de un storyboard muy esquemático garabateado por su director Tim Sullivan. Con todos ha sido divertido y enriquecedor.

  • Crossed

    ¿Te sientes apoyado por el mercado español?

    Bueno, yo empecé trabajando en revistas mensuales, lo que me permitió ganarme un sueldo y llegar a cierto público, así que estoy agradecido. Publiqué en Wetcomix y Eroscomix; sólo me faltó colarme en Kisscomix, y mira que lo intenté unas cuantas veces, pero no pudo ser (si resurge de sus cenizas, volveré a intentarlo algún día). Durante un tiempo también me dediqué a ilustrar un montón de suplementos del juego de rol “Aquelarre”, todo un honor para una rolero frikazo como yo.
    Aunque he hecho cosillas para otras revistas, como Dos Veces Breve o Cthulhu, el grueso de mi obra en España ha sido de cómic porno, un género que suele verse bajo la óptica de determinados prejuicios. Hay poca promoción y sobre todo invisibilidad. Yo lo considero un género tan respetable como otro cualquiera y por mi parte siempre he dado el máximo a la hora de elaborar los guiones, el diseño de página y los dibujos. Lo veo así de simple: mis comics cuentan historias de terror, gore, mitología, ficción, etc. Los hago como los haría en cualquier otro género, pero hay un añadido y es que se muestra sexo explícitamente. Si quitáramos el contenido pornográfico seguramente no habría ningún problema. Por otro lado, el porno te da una libertad y te permite explorar determinados aspectos que jamás se podrían haber tratado en otro contexto. Lo cierto es que haciendo mis series, “Elizabeth Bathory”, “Cuentos Mórbidos”, “Justine y Juliette” y “Aguas Calientes”, disfruté como un enano y me consta que también hice disfrutar a más de uno. ¿Qué más se puede pedir? Igualmente, ver publicados en España mis comics americanos es motivo de gozo.

  • Crossed

    Psicópata es un poquito gore, pero no parece que para ti sea un problema a la hora de plasmar las retorcidas amputaciones y violentas escenas de la obra. ¿Te sientes a gusto haciendo este tipo de trabajo?

    Por supuesto. El gore comparte con el porno la sublimación de lo explícito. Se trata de recrearse, de mostrarlo todo. Esto se puede hacer de la forma más cutre o en cambio podemos ir al polo contrario, y cuidar los aspectos estéticos. Sólo es un tema más para crear historias. Perdóneme la pedantería -es que soy de Bellas Artes- pero digo yo, ¿por qué una eyaculación o una matanza no pueden ser motivos tan bellos, a nivel estético, como un paisaje o un bodegón? Todo depende del tratamiento. Generalmente se tiende a valorar más el erotismo, que no lo enseña todo, que sólo insinúa, y lo mismo pasa en el cine de terror: si quieres ser un Hitchcock hay que contar que se dan puñaladas en una ducha, pero ni se te ocurra mostrarlas. Yo paso de eso y soy consciente de que entonces es difícil llegar a un público generalista.

  • Eres seguidor del género de terror, y si es así, ¿cuáles son tus referencias?

    Yo me crié leyendo revistas como Creepy, Vampus, etc. Sobre todo me marcó Wrigthson, el dios del entintado, y La cosa del pantano de Alan Moore, Bissette y Totleben… Otras influencias fueron Lovecraft, el Marqués de Sade, los juegos de rol de misterio, determinados géneros musicales, como el metal extremo, con grupos como Cradle of Filth , y también los ensayos –no las novelas- sobre esoterismo, mitología, psicología y folclore, toda una cantera de ideas para empezar a crear. Si a ese cóctel le sumas “Private”, ya tienes el pastiche de mis influencias.

  • En Capitán Swing tu estilo es completamente diferente y se adapta de maravilla a un guión totalmente diferente del de Crossed . ¿Con qué tipo de guión te sientes más cómodo?

    Crossed describe un mundo postapocalíptico, infectado, casi zombificado, donde los protagonistas luchan por sobrevivir. En este tercer volumen se añade un nuevo factor, un psicópata, que supera en maldad a los propios “cruzados”, a los cuales considerábamos el resultado de la peor degradación mental y moral, fruto de la infección. Aquí tocaba dibujar ciudades destruidas y masas de pervertidos, pero al mismo tiempo, escenas oníricas procedentes de las fantasías del psicópata protagonista, lo que me sirvió de excusa para realizar algunos juegos y experimentos con las viñetas y la composición de página. Las entregas anteriores de la serie habían tomado un enfoque realista y yo quise hacer algo diferente, así que me fui hacia el surrealismo, desdibujando las viñetas y mezclándolo todo.
    El Capitán Swing es un relato de ciencia ficción victoriana, steampunk , pero centrado en la electricidad y no en el vapor. Aquí lo importante era conseguir un entintado que imitara el grabado y hacer un buen trabajo de documentación para recrear la época. A diferencia de Crossed , la composición de página en este proyecto está totalmente encorsetada, lo que confiere un ritmo de lectura sobrio y clásico, muy adecuado para este tipo de historieta.
    Yo desde luego prefiero tener libertad para diseñar la página, incluso añadiendo y cambiando viñetas para mejorar el resultado. Al final puede funcionar o no, pero con un poquito de riesgo y de experimentación siempre sale algo diferente.

  • Crossed

    ¿Estás preparando algún proyecto más? ¿Nos puedes adelantar algo?

    Estoy trabajando en una serie de Simon Spurrier, de temática steampunk prehistórico, y en una serie de Max Brooks, pero aún no puedo decir ni pío. También he realizado algunas portadas wraparround para la cuarta entrega de Crossed: Badlands . Por cierto, que hacer portadas para esta serie resulta de lo más divertido. Eso de jugar con el concepto de la serie en distintos contextos tiene un sinfín de posibilidades. En realidad es como una lluvia de ideas de las que podrían salir más series simplemente lanzando preguntas como “¿qué pasaría si se infectaran el Papa y los obispos del Vaticano, o los dirigentes de la ONU, o los astronautas de la estación espacial internacional, o los toreros en una plaza de toros?”.

  • Por último, ¿hay algo más que nos quieras contar, alguna anécdota sobre tu trabajo, algún secreto inimaginable que quieras por fin confesar?

    Bueno, lo más curioso ha sido el tema de la autocensura en Avatarpress. Yo no acabo de entender la moral americana. Puedes dibujar las mutilaciones más horrendas y cantidades ingentes de sangre y tripas, pero no se te ocurra poner una teta en portada. Por ejemplo, hice una portada para Crossed donde aparecía un bebé mamando apaciblemente del pecho de su madre a la cual le habían arrancado la cabeza unos niños para jugar al futbol. El pecho no podía mostrarse, así que finalmente puse al bebé dormido y a la teta bajo el jersey. En otra portada aparecía una mujer semidesnuda, abierta de piernas, pero con el sexo oculto tras el brillo de una vela. En este caso se me indicó que tapara la entrepierna de la chica con tripas y vísceras. En otra cubierta no podía aparecer una niña pija cruzada cortándole la cola a su caballito pony, aunque acababa de descuartizar a su amiguita. En una portada de El Capitán Swing tuve que ponerle un sujetador la sirena que aparecía esculpida en la proa del barco. En el interior de Crossed sí aparecían tetas e incluso penes, pero nunca podían estar erectos ni se podían ver las penetraciones. En cambio, violencia y gore, todo el que quieras, a cascoporro. Supongo que todo esto responde a normativas y criterios de calificación moral del cómic americano, pero yo lo flipo en colores…
    Una confesión: Aunque he dibujado bastantes burradas y me creía curado de espanto, hubo escenas de Crossed: Psicópata que me resultaron muy desagradables. No voy a desvelar nada de la trama, pero la secuencia de la mandíbula desencajada es lo más enfermizo y bestial que ha parido la mente de Lapham. Será que me estoy haciendo viejo…

    Un saludo y gracias a Glénat.

Crossed

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Un grupo de supervivientes avanza a través de una América desierta, la muerte espera detrás de cada curva del camino.

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