La ganadora del Concurso del Carnet Jove
Cristina Bueno es la autora revelación del año con Sostres, una obra autobiográfica sobre un accidente de moto y las posteriores horas pasadas en un hospital comiendo techos como su título indica y en las que pudo experimentar la soledad y reflexionar sobre la vida.
Aquí conocemos un poco más quién es ella y que ha supuesto esta obra para su vida.
¿Cómo surge la idea de crear Sostres?
Al tratarse de una beca y tener el tiempo limitado para desarrollar el cómic pensé que me resultaría más fácil si ya partía de antemano conociendo el inicio y el final de la historia. De ahí que sea un tebeo autobiográfico. Aquel verano de Sostres fue tremendo. Y ya había bromeado alguna vez en hacer un cómic sobre ello.
¿De dónde nace tu pasión por el dibujo?
Me recuerdo dibujando desde siempre. De niña me encantaba recibir las cartas con ilustraciones que nos mandaba mi tía desde Alemania. A menudo los copiaba (torpemente) intentando imitar sus trazos de lápiz y el color. Mi madre me daba la responsabilidad de guardar sus dibujos y yo me llenaba de orgullo (era todo un riesgo, sabiendo cómo acaban las hojas de papel en manos de un crío). Aun así, de mayor quería ser inventora, no pensaba que dibujante fuera una profesión.
¿Te has formado en alguna escuela profesional?
Estudié Art Gràfic en la Escola JOSO de Barcelona. Para entonces no tenía apenas interés en los cómics. Sin contar los de Mortadelo y Tintín, que llevaban años en las estanterías de casa, fue aquella época en la que tuve mis primeros tebeos. Allí se inició mi curiosidad por el mundo de la viñeta, pero lo cierto es que hasta hace relativamente poco no empezaron a apasionarme. Me encanta la narrativa visual y lo que puede contener o esconder una sola viñeta, incluso siendo muda.
¿Qué es lo que te ha resultado más complicado del proceso creativo?
Lo más complicado: huir de la historia autocomplaciente y lograr que lo que estás haciendo guste a alguien más que no seas tú (y no saber si lo has conseguido).
Enfrentarme a mis carencias también es una parte compleja. Has leído tantas novelas gráficas que piensas que algo se te habrá pegado, que será fácil hacerse entender y que utilizar según que recurso es sencillo. Al final lo bueno es lo aprendido. Ahora sé de lo que carezco, lo que me cuesta más o dónde puedo tener dificultades, y lo mejor: ahora ya tengo mi primer cómic y de ahí todo es escalar.
¿Y a nivel personal?
No quería hacer un cómic triste. Fue un verano muy duro, sobre todo para toda mi familia. Quizás ahí estaba lo complicado. Gran parte de la dificultad es la criba de lo que quería que apareciera y lo que no. Estampar una vivencia tan personal no ha sido fácil.
¿Crees que esta obra ha sido terapéutica para ti después del accidente?
De algún modo sí. Reflejarlo en este caso en forma de cómic es como dejarlo cerrado. De agradecer. Recordar y plasmar cosas desde la perspectiva del tiempo hace que todo sea más suave. Nos quedan las cicatrices físicas y alguna otra tara, pero eso es solo cuestión de acostumbrarse.
Es un tebeo que rebosa femineidad ¿crees que va destinado a un público femenino en concreto?
No me había planteado que fuera un cómic femenino, aunque mi hermano mayor bromee sobre la carencia de sexo y violencia. Quizás sí lo sea. Pienso que es una historia que puede leer cualquiera, que es cortita y que hay mucho de mí en ella.
¿Tienes otro proyecto en mente? ¿Te has quedado con ganas de más?
Tengo montones de anotaciones en libretas que espero desarrollar y, junto con todo lo aprendido esta vez, poder volver a publicar. Trabajaré en ello. Siempre hay ganas de más, y ya no quiero ser inventora.

Una obra autobiogràfica sobre un accident amb moto que va canviar la seva vida